Arquitecturas imaginarias construidas mediante geometría, repetición y variación algorítmica.
Edificios, fachadas, ventanas, cubiertas y calles se combinan para formar paisajes urbanos que no pertenecen a un lugar determinado. Cada composición explora las relaciones entre escala, densidad, ritmo, superposición y vacío.
El sistema modifica la altura de las construcciones, la distribución de los elementos y las relaciones cromáticas. A partir de un mismo lenguaje arquitectónico surgen ciudades distintas: algunas ordenadas y luminosas; otras compactas, vibrantes y cercanas a lo imposible.
Mi experiencia en arquitectura aporta estructura y proporción; el código introduce variación y permite imaginar territorios que evolucionan con cada ejecución. Así, cada ciudad se convierte en una obra irrepetible y, al mismo tiempo, en parte de un universo visual compartido.
La colección puede trasladarse a impresiones artísticas, publicaciones, libros para colorear, portadas, murales, textiles y proyectos editoriales o espaciales.
Cada ciudad codificada es un territorio posible: una arquitectura nacida del diálogo entre estructura, imaginación y azar. El código reorganiza sus elementos y abre nuevas formas de habitar lo visual, convirtiendo cada composición en una ciudad irrepetible que invita a detenerse, recorrerla y descubrir sus propios relatos.